sábado, 2 de abril de 2016

Relato de Félix Díaz: 24 de Sha'ban del 1422 de la Hégira

Carlos apuntó la fecha para el trabajo de historia. Su profesor, Ibn-Jaliff exigía que siempre escribiera la fecha de cualquier trabajo. Y tenía que ser aquella en que se realizaba, que él luego comprobaba.
Así pues, Carlos apuntó en el documento que estaba creando en su portátil «24 de Sha'ban del año 1422». Como cristiano, y por tanto perteneciente a una religión minoritaria, estaba obligado a usar la cronología oficial de la Hégira, y no el calendario gregoriano que usaban en casa.
El Colegio Yebel-al-Tariq tenía buenos recursos informáticos para el uso de los alumnos, y Carlos los aprovechaba bien. Allí, en el aula de ordenadores, podía usar la gorra y no el turbante que llevaban los musulmanes por la calle, y que Carlos aborrecía por ser caluroso.
Bueno, ya tenía la fecha y el título del documento «Historia de al-Ándalus, por Carlos Jiménez».
Empezó a escribir. Los detalles de la llegada de los musulmanes al reino visigodo los tenía bien claros. La derrota del rey Rodrigo a manos de Tariq ibn Ziyad y la progresiva toma de toda la península por parte de Musa ben Nusayr, su jefe.
Abd el-Aziz, hijo de Musa, consolidó la conquista de casi toda la Hispania, hasta que Omar II decidió suspender la conquista. Quedó el reino de Asturias y una parte, al sur de los Pirineos, bajo el control del Imperio Carolingio.
En Asturias, el noble Pelayo se sublevó, pero fue capturado, luego ejecutado y su cuerpo, crucificado fue enviado a Asturias como aviso para los rebeldes. Éstos lo volvieron a intentar en Covadonga, pero fueron ferozmente reprimidos por las tropas del califa Munuza.
Las tropas del califato, a pesar del enorme gasto que ello supuso, prosiguieron su avance en las montañas hasta llegar el mar Cantábrico. Los astures tuvieron que elegir entre la conversión al Islam o la muerte, como ya había sucedido con otros pueblos cristianos rebeldes.
En cuanto a los carolingios, mantenían la Marca Hispánica bajo su control. Tras el éxito en Asturias, las tropas árabes se enfrentaron a los francos con éxito; el dominio del califato se extendió por todo el sur de los Pirineos.
Carlos prosiguió con su redacción. Narró la incursión de Carlomagno, pretendiendo recuperar la Marca Hispánica, y su catastrófica derrota en Roncesvalles. La guerra entre el califato y los francos perduró hasta la muerte del emperador. Su hijo Carlos, quien heredó las tierras al sur de los Pirineos, nunca pudo tomar posesión de las mismas. Acabó sus días en Zaragoza, encerrado en las mazmorras.
Consolidado el control de toda la península, las incursiones hacia tierras francas, ya en tiempos de Carlomagno, fueron infructuosas. Por fin, muerto Carlos, el hijo del emperador franco, se llegó al acuerdo de Aquisgrán por el que el Califato se comprometía a mantener las fronteras entre el río Bidasoa y el cabo de Creus.
La historia de Europa, desde entonces, se centró en sus problemas internos. La caída de Jerusalén supuso que las cruzadas se orientaran hacia oriente y nunca hacia el sur, y aunque así se propuso más de una vez desde Roma, el Oriente atraía más a los caballeros feudales que la Hispania al sur.
Hacia el año 316, el emir de Córdoba, Abd al-Rahman III proclamó el Califato, declarándose independiente. Desde ese momento fueron muchos los devenires históricos: la descomposición en los reinos de taifas, las invasiones desde el sur de los almorávides y luego almohades, la sucesión de califas fuertes y débiles en Córdoba, la fundación de la capital en Madrid, huyendo de las luchas intestinas en Córdoba. Esta ciudad se eligió por su localización central, cercana a la antigua capital cristiana de Toledo y más adecuada para el control del norte levantisco. La capitalidad en Madrid fue clave para la separación del poder religioso, pues el califato siguió centrado en Córdoba.
Por otro lado, el 19 de Dhu'l-Hijja, los barcos procedentes de al-Ándalus descubrieron las tierras del Oeste, Gharb al-Ard, el continente que fue luego llamado América por los cristianos. Esa fecha se correspondía con el 12 de octubre de 1492 por el calendario gregoriano, el que seguían las naciones cristianas de Europa. Laconquista de Gharb al-Ard ya no entraba en el trabajo de Carlos. Pero él esperaba tener ocasión de hablar más adelante en otro trabajo de historia. Cómo las naciones cristianas conquistaron el norte del continente, mientras los hispanos dominaron las partes central y sur.
Pero había algo que sí interesaba para el trabajo presente. El oro proveniente de Gharb al-Ard sirvió para que Hispania, o al-Ándalus, comprara las voluntades de muchos reyes cristianos, quienes prefirieron dejar la península como territorio musulmán, en paz. La cultura hispana sirvió de referente para el Renacimiento Europeo y así una de las primeras democracias fundadas en Europa fue la República Federal de Hispania.
Carlos siguió con su trabajo. Las guerras entre los reinos cristianos de Inglaterra y Francia y al-Ándalus, los acuerdos con Roma, la independencia de las colonias americanas, promovidas por los ingleses y franceses, y por fin la entrada de Hispania en la Unión Europea, olvidándose siglos de luchas religiosas. 
Volvió a su casa con el archivo impreso. Su padre estaba viendo la televisión. Justo cuando Carlos entraba, dio un grito.Carlos llegó a tiempo de ver en la TV cómo un avión se estrellaba contra una de las Torres Musulmanas, los mayores edificios del mundo, situados en Nueva York.
Aquello parecía un atentado de los integristas cristianos. Carlos se fijó en la fecha gregoriana, 11 de septiembre del 2001.

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