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17/9/15

Firmas de Ediciones Irreverentes y M.A.R. Editor en la Fiesta del PCE 2015










 Viernes 18 de septiembre
Juan Patricio Lombera firma ejemplares de “El asalto y la venganza” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/AsaltoLombera.html de 18h a 20,30h 
Teresa Galeote firma ejemplares de “Lucrecia, las orilla del tiempo” http://www.edicionesirreverentes.com/novisima/Lucrecia.html y de “Más allá de las ruinas” http://www.mareditor.com/narrativa/Mas_alla_ruinas.html de 19 h a 20,30h
David Skinner, firma ejemplares de “August, pecado mortal” http://www.mareditor.com/narrativa/August_DavidJSkinner.html de 19 h a 20,30h

Sábado, 19 de septiembre
Marta Gómez Garrido, María Luisa de León y Virginia Valdominos firman ejemplares de “Mujeres en la Historia” http://www.mareditor.com/narrativa/MujeresenlaHistoria.html y “Mujeres en la Historia (2)” http://www.mareditor.com/narrativa/MujeresenlaHistoria2.html de 12h a 14h
Miguel Usabiaga firma ejemplares de su trilogía republicana; “Marcelo, el hombre imposible”, homenaje al histórico republicano y comunista Marcelo Usabiaga, “El sueño de Nicolas Colberg” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/Nicolas_Colberg.html y “El alcalde de Floridsdorf” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/AlcaldeFloridsdorf.html el domingo de 18h a 20h
José Pons Carlos Roca firma ejemplares de “El solar de las estatuas” de 18,30h a 20h
Elisa Sánchez Prieto firma ejemplares de “Arena en los ojos” http://www.edicionesirreverentes.com/fuera/arena_enlos_ojos.htm 19,30h a 21,30h
Jesús Taboada Ferrer firma ejemplares de “Tarde de toros” http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/Tarde_toros.html de 20h a 22h
Óscar Fernández Camporro, firma ejemplares de “Regresa a Riverthree” http://www.mareditor.com/narrativa/Regresa_Riverthree.html de 20,30 h a 22 h

Domingo, 20 de septiembre
Miguel Usabiaga firma ejemplares de su trilogía republicana; “Marcelo, el hombre imposible”, homenaje al histórico republicano y comunista Marcelo Usabiaga, “El sueño de Nicolas Colberg” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/Nicolas_Colberg.html y “El alcalde de Floridsdorf” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/AlcaldeFloridsdorf.html el domingo de 11,30h a 13,30h
Francisco Legaz firma ejemplares de “Pessoa, el señor de la nada” http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/Pessoa_Legaz.htm de 12 h a 14 h
Julián Rodríguez Gallego firma ejemplares de “Sicilia” http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/Sicilia.html de 12h a 14h
Juan Manuel Querejeta firma ejemplares de “Mauleen” http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/Mauleen.html de 12h a 14 h

23/12/14

Cuentos de navidad 09.- Intruso, de David J. Skinner



Sonó el timbre de la puerta. Era la policía.
—Está en el salón —fue lo primero que dijo Richard al individuo alto y sombrío, de larga gabardina, que se encontraba al otro lado—. Tuve que…
—No se preocupe —respondió este, en un tono que quizá pretendía ser tranquilizador—. Connor, Johnson, id a ver.
Mientras los dos agentes uniformados cruzaban la puerta en dirección al lugar que Richard había indicado, el hombre de la gabardina clavó sus ojos en el tembloroso dueño de la vivienda.
—Soy el inspector Ramírez, hemos hablado por teléfono. ¿Qué ha ocurrido después de nuestra conversación?
Ramírez atravesó también el umbral, apartando al otro con su mano derecha. Richard cerró la puerta y comenzó a caminar lentamente hacia el interior, acompañado del inspector.
—Al principio estaba en silencio, pero poco después de colgar el teléfono empezó a soltar una retahíla de sinsentidos. Intenté no hacerle mucho caso hasta… hasta que habló de mis hijos.
—¿Les amenazó?
—Dijo que Judy se había portado muy bien este año —respondió Richard, que ya había alcanzado el salón—, y que tenía algo muy especial para ella. ¡Tiene seis años, inspector! ¿Qué clase de pervertido diría algo así?
El inspector asintió, mientras contemplaba la escena. El cuerpo de un hombre grueso y con barba, vestido con una especie de pijama rojo y blanco, yacía sobre el suelo de madera con varios impactos de bala en pecho y cabeza. Junto a él se encontraba una bolsa de iguales colores.
—¿Fue cuando lo hizo? —preguntó Ramírez.
—No, no. Le dije que se callara, que no iba a permitirle nombrar a mi hija. Y, entonces, empezó a hablar acerca de Tom. Dijo que le llevaba observando todo el año; mencionó su función teatral y también la caída que sufrió con la bicicleta. Luego, llevó su mano a la bolsa.
—Investigaremos su contenido —dijo el inspector, señalando en esa dirección—, pero, contenga o no algo peligroso, está claro que usted solo pretendía proteger a su familia.
—Si no hubiera sido por aquel aviso —dijo Richard, algo menos nervioso—, no quiero ni pensar en lo que ese cerdo les podría haber hecho.
—Es cierto, la llamada que me comentó cuando hablamos por teléfono. Lo que no me dijo es de quién se trataba. ¿Algún vecino?
—Se identificó como Mel. —Ante la cara del inspector, aclaró—: era un hombre, como le dije. Quizá no entendí bien el nombre.
—Ya da igual. Lo importante es que tanto usted como su familia están a salvo. Y, probablemente, muchas más familias.
En el exterior nevaba. Aun así, aquella escena estaba siendo observada a través de la ventana por tres silenciosas figuras. Tres hombres que miraron a Richard y al inspector, para acabar contemplando el cuerpo sin vida en el suelo del salón.
Y los tres se rieron.
 
Puedes leer más textos de David J. Skinner

28/11/14

August, pecado mortal, en De Lectura Obligada

Un relato corto, potente y agónico, con la silla eléctrica como protagonista en la Norteamérica de mediados del siglo XX

  
Hace un año entrevistamos al escritor David J. Skinner para conocer el origen y la evolución de sus primeros libros. En esta entrevista para De lectura Obligada, el escritor mostraba claramente su línea de trabajo «me decanto por el thriller y la novela policíaca porque en estas temáticas es donde puedo dar lo mejor de mí, y sacar provecho de todo lo que he aprendido leyendo a autores muy buenos, como Douglas Preston y Lincoln Child»; tal es así que sigue siendo fiel al entorno de la novela negra con August. Pecado mortal.
Desde este blog, estamos siguiendo la trayectoria de David J. Skinner, prácticamente desde su inicio, y personalmente pienso que su evolución y madurez en la novela negra está siendo excelente. Leí y recomendé Los crímenes del ajedrez, una novela policíaca entretenida que suele ser leía del tirón e ideal para acompañar al lector en un trayecto de ida-vuelta a su puesto de trabajo, pero claramente ha sido superada por su descendiente August. Pecado mortal. Una novela que logra no bajar la intensidad de la trama ni la atención del lector a lo largo de las ciento doce páginas. No es para menos que consiguiese ser Finalista del III Premio Oscar Wilde de Novela.
August, protagonista de la novela, narra en primera persona la carencia de amor en su infancia, sus huidas sentimentales gracias a la postadolescencia y la imperfección e inseguridad humana manifestada de la forma más cruel y salvaje como es el asesinato, que le conducirá directamente al corredor de la muerte, sin miramientos ni marcha atrás. Hank, guardia de la celda de August, y el propio lector serán confidentes de forma simultánea, en pequeñas y agónicas dosis, de las vivencias y sentimientos del protagonista que irá compartiendo para no llevarse la verdad a la tumba. Él en todo momento se siente culpable, sin justificaciones y merecedor de ese castigo, aunque sea inocente del crimen impuesto y no de otros. Quizá, este sea uno de los puntos más destacables de la novela, porque el escritor en ningún momento pone en voz de los protagonistas su opinión sobre la pena de muerte instaurada en EEUU, ni incita al debate. De esa manera, refleja de la forma más objetiva el enclave histórico en la Norteamérica de mediados del siglo XX, la ética y moralidad de los ciudadanos de la época y el autoconvencimiento del sistema penitenciario implantado en un periodo que les ha tocado vivir. Sin duda, el lector empatizará con el destino de August y el alentador Hank.
También, conoceremos a otros personajes trascendentes en la vida de August, como puede ser su madre Mary Ann, el viejo Tom, el policía Sturbon, el señor Howard o la pincelada afectuosa de la mano de Clara y Jennifer.
Una novela que consiguió superar mis expectativas y cambiar mis ideas previas. Una historia completa y bien narrada que engancha a personas poco afines a la lectura como pueda ser mi hermana. Un libro que leí en una tarde ante la necesidad de averiguar el final. Un relato que te deja con ganas de más. Por todo ello, felicitar al autor por su mejor historia y su madurez narrativa, interesarse nuevamente por el blog y agradecer a M.A.R. Editor por el ejemplar. Espero dejarme sorprender con una nueva historia de David J. Skinner.

Ficha del Libro 

9/7/14

Se ha presentado la novela negra August, pecado mortal, de David J. Skinner, un retrato de la América profunda de mitad del siglo XX

El escritor de novela negra David J. Skinner reconoció en la presentación de August, pecado mortal, la influencia que puede haber en su obra de autores como Boris Vian y en menor medida de Douglas Preston y Lincoln Child “Quizá por algunas situaciones pueda surgir esa semejanza, como el comportamiento racista que existe aletargado en el pueblo natal del protagonista de August, pecado mortal, también en parte por la descripción de la vida en una pequeña localidad norteamericana de mitad de siglo, ciertas rarezas en los comportamientos, la presencia del entorno casi como un personaje… Me han comentado varios lectores que se habla en ciertos momentos sobre que los hechos transcurren en Nebraska, pero que la localización de la obra tiene más que ver con las novelas negras de Boris Vian. Bueno, es parte de lo oculto de la novela, no puedo anticipar cuál es la verdadera localidad en que transcurre. Si bien hay paralelismo, mi obra en particular no contiene escenas especialmente escabrosas, ni descripciones exhaustivas de los diversos crímenes que aparecen a lo largo de esta historia. Y mientras que Boris Vian deja unos finales abruptos, duros, impactantes, yo he procurado dejar finales abiertos a la interpretación del lector.”
          La novela da comienzo en uno de los lugares más conocidos y más terribles del mundo: el corredor de la muerte, y en cierta medida es el protagonista de esta novela. Por él ha de pasar Robert August Robertson, quien fue condenado a morir en la silla eléctrica por un asesinato cometido en Nebraska, en 1971. ¿Cuál fue su verdadera historia?  El propio August nos narra su vida, comenzando por los turbulentos hechos previos a su nacimiento, y llegando hasta su último instante de vida... y puede que un poco más. ¿Fue realmente culpable del crimen por el que se le condenó? Esa pregunta se la hará en varias ocasiones su confidente en el corredor de la muerte: el guardia que está a punto de conducirle hasta la silla. El lector se convertirá en confidente de August. Junto a él, al guardia y al juez que, en última instancia, determinará su culpabilidad, compartirá unas vivencias terribles. A lo largo de estas páginas podremos conocer una vida llena de sinsabores y tragedias, los latigazos que durante años fueron marcando su alma; es la historia de un niño sin infancia, un joven que intentará huir de su destino, y un adulto que deberá enfrentarse a sus pecados.
            Para David J. Skinner “Es una novela sobre la redención, porque asistimos en realidad a una confesión sobre su vida antes de ser matado por el Estado. Y lo que vamos comprobando es que la realidad, no siempre es como podemos creer, que todo puede tener más de una interpretación”.
            Por último, David J. Skinner  habló sobre la América que podemos encontrar “es la América menos conocida, la que no aparece en las rutas turísticas, la de esas pequeñas ciudades de interior de una religiosidad dura, de una moral terrible en apariencia, pero en la que laten todas las perversiones, los pequeños odios, que tiene mucho que ver con algún cine negro de los años 50 y 60. pero curiosamente, este entorno tan localizado, se convierte en universal, porque todos esos defectos, esas pasiones, se viven en todo el mundo.”