martes, 13 de noviembre de 2018

Salvador Robles Miras: “Transformar en el papel lo ordinario en extraordinario, es un reto colosal”



P.-Eres un autor prolífico; en los cuatro últimos años, en MAR Editor has publicado, además de “La vida de las palabras”, el más reciente, otros cinco libros: cuatro novelas del género negrocriminal (“La exclusiva del asesino”, “Troya en las urnas”, “El delantero centro se niega a jugar” y “Aurora en la oscuridad”) y un volumen de microrrelatos y cuentos (“A la sombra de un tilo”)
            R.-Escribo y escribo y escribo, todos los días (si es posible un rato por la mañana y otro por la tarde), hasta donde mis letras me lleven. Me gusta alternar los géneros. Como tengo varios bosquejos de novelas, cada día dedico al menos un par de horas a este género. También coqueteo con el ensayo, dependiendo de lo que me sugiera la vida de carne y hueso. Asimismo, generalmente escribo varios microrrelatos al día, pero no siempre. El microrrelato (y el cuento) no viene a ti cuando tú lo quieres, sino cuando las circunstancias así lo disponen, en cualquier momento y lugar. De ahí que vaya a todas partes con un bolígrafo y un papel. En el tren, se me han ocurrido centenares, quizá miles, de textos breves.
            P.-En “La vida de las palabras”, tu obra más reciente, ofreces al lector 520 microrrelatos y 19 cuentos. Una especie de muestra representativa de tu trayectoria en narrativa.
            R.-Más que una muestra, una ofrenda (sin lectores, ¿qué sería de nosotros los escritores?) En esta obra, que está teniendo una fenomenal acogida en las presentaciones que hemos hecho hasta ahora, incluyo textos escritos en los últimos treinta años, con especial énfasis en los del último año… ¿Una ofrenda? Por ejemplo:
            REVOLUCIONARIAS
La madre, maestra de profesión, y la hija, aprendiz, provistas de sendos libros, cuadernos y bolígrafos, han salido de casa a primeras horas de la mañana. Van a cambiar el mundo.

            P.-¿Qué te cuesta escribir más: un microrrelato o el capítulo de una novela?
R.-Depende de qué microrrelato y de qué capítulo estemos hablando. Ahora bien, concebir un texto hiperbreve, en el que una anécdota aparentemente ordinaria adquiera la categoría de extraordinaria (la verdad aparente que conduce a la verdad oculta), es un reto colosal. Hay que emplear las palabras precisas, sin florituras retóricas, concediendo al lector la responsabilidad de encontrar el mundo que subyace entre las letras. Un mundo que para cada lector puede ser diferente. Contaba un autor, creo que Oscar Wilde, una anécdota muy ilustrativa al respecto: “Quise escribir un microrrelato, pero como no disponía de tiempo suficiente, me puse a escribir una novela”.
P.-Recorres varias ciudades españolas, en un peregrinar incansable, con tu libro  bajo el brazo.
R.-Es la manera que tengo de divulgar mi obra. Además, las presentaciones ante los lectores se convierten en experiencias muy enriquecedoras. A veces, en el local (librería, biblioteca o sala de cultura) se crea una atmósfera muy especial, colmada de emoción. Por ejemplo, en las presentaciones de Sevilla y Bilbao, cuando leí dos de los microrrelatos incluidos en “La vida de las palabras”, varias personas empezaron a llorar. Lágrimas de emoción. Sensibilidad en esencia pura. Además, en los actos de presentación, cuando puedo, voy acompañado de grupos musicales o solistas. En Barcelona, me acompañaron dos de los componentes del excelente grupo de música mestiza (folk, blues, country) “Blueroomess”. En Bilbao, la banda NAFI Reverb tuvo un éxito memorable. La cantante, Nafi Díaz causó sensación. Nafi estará conmigo también en la presentación de San Sebastián.
P.-Entre tantos microrrelatos y cuentos (más de diez mil), ¿tienes algún texto favorito?
R.-Dos de mis dos mejores cuentos, “Chopin en el matadero” y “El instante perfecto”, están incluidos en “La vida de las palabras”. Me resulta muy difícil escoger uno o dos microrrelatos entre los miles que tengo escritos, pero seguro que entre mis diez preferidos, cinco están incluidos en este libro. Por ejemplo, “Antes de que la memoria se vaya”.
P.-¿Has escrito algún microrrelato hoy?
R.-Es muy pronto, pero sí, ha habido suerte. Hoy ha sido uno de esos días en los que, delante del ordenador, miras por la ventana y, zas, te da los buenos días un “microrrelato”. Al talego, o sea, al ordenador. Espero que vea la luz en un próximo libro. Hasta que llegue ese momento, lo leo aquí y ahora. Gracias por transcribirlo.

EN EL MÁS ACÁ

            Estrechó la bufanda contra su pecho, y el corazón, sacudido por un calambre, le dio un brinco. En ese momento, supo que el alma no muere, la de él no. Algo o mucho del ser amado pervivía en la bufanda, esperando a que ella le acariciara para así latir en su corazón: el alma en su alma, su alma en el alma, aquí, ahora, en el más acá del más allá.



Salvador Robles Miras presenta su nuevo libro "La vida de las palabras" en Madrid, el miércoles 14 de noviembre a las 19,30h, en el Café Cósmico, C. Juan de Austria 25 (Metro Iglesia): Presentan Silvia Monterrubio y Marisa Palacios.

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