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26/9/26

Pierre Louÿs: el arte de inventar la literatura

 


 Reportaje de Irene Álvarez

Pocos escritores de la Belle Époque hicieron de la literatura un territorio tan deliberadamente ambiguo como Pierre Louÿs (Gante, 1870-París, 1925). Poeta, novelista, bibliófilo y artífice de ficciones eruditas, Louÿs convirtió la Antigüedad, el erotismo y la imaginación en materiales de una literatura que aspiraba a borrar las fronteras entre lo verdadero y lo inventado. En él, la falsificación no fue un accidente de la escritura: fue, en ocasiones, una de sus formas más refinadas.

La edición de M.A.R. Editor que reúne Manual de urbanidad para jovencitas y La mujer y el pelele. Un romance español con extraordinarias ilustraciones de Talía de Rus, que ahondan en el erotismo  la sátira sin caer nunca en la vulgaridad, permite contemplar dos extremos de esa singular personalidad literaria. La mujer y el pelele, publicada originalmente en 1898 con el título francés La Femme et le Pantin, pertenece a la vertiente más novelesca y española de su obra. Louÿs conoció Andalucía y, particularmente, Sevilla, y convirtió aquella geografía en escenario de una ficción atravesada por el deseo, la seducción y la lucha por el dominio sentimental. Su «romance español» no pretende ser una crónica de España, sino una España literaria: sensual, teatral y profundamente imaginada.

La novela alcanzó una larga posteridad. Su figura central, Conchita, encarna una de las obsesiones fundamentales de Louÿs: el poder del deseo y la imposibilidad de poseer enteramente aquello que se desea. La obra, además, ha tenido una notable fortuna cinematográfica, prueba de que aquella historia de pasión y sometimiento desbordó pronto los límites de la literatura.

Muy distinta en apariencia es Manual de urbanidad para jovencitas. Escrito en 1917 y publicado póstumamente, el texto adopta la forma de los manuales destinados a enseñar a las jóvenes las reglas de la buena conducta. Louÿs subvierte ese lenguaje desde dentro: donde el manual tradicional prescribe obediencia, decoro y contención, él introduce la irreverencia, la obscenidad y la parodia. El resultado es una pieza deliberadamente provocadora que solo puede entenderse plenamente dentro de la literatura clandestina y transgresora de su tiempo. Hoy en día siguen siendo subversiva y haciendo torcer el gesto a los acomplejados.

El texto que, junto a estos dos, mejor explica mejor el talento de Louÿs para fabricar una ilusión literaria fue Las canciones de Bilitis. Publicadas en 1894, se presentaron como la traducción de los poemas de una supuesta poetisa griega llamada Bilitis, contemporánea de Safo. Louÿs no se limitó a inventar los poemas: construyó alrededor de ellos una auténtica ficción erudita, con biografía, procedencia y referencias destinadas a conferirles apariencia documental. Durante un tiempo, la invención resultó suficientemente convincente como para ser tomada por auténtica. Bilitis no existió. Los poemas eran de Louÿs.

La operación revela una de las claves de su literatura: la fascinación por el manuscrito perdido, por la voz antigua recuperada y por el supuesto documento que permite al escritor ocultarse detrás de otra época, otra cultura o incluso otra persona. Louÿs comprendió que una obra podía adquirir una nueva dimensión si el lector creía estar ante un descubrimiento y no ante una creación.

Por eso, La mujer y el pelele y el Manual de urbanidad adquieren, junto a Bilitis, un significado más amplio. Son piezas de un mismo universo en el que la literatura se presenta como representación, máscara y juego. En Louÿs, la erudición puede convertirse en impostura, la tradición en invención y la ficción en una forma de arqueología imaginaria.

Su legado reside precisamente ahí: en haber hecho de la ilusión literaria una obra de arte. Louÿs no solo escribió sobre otros mundos. A menudo hizo algo más audaz: inventó el documento que permitía creer que esos mundos habían existido.