10/9/15

El sueño de la razón produce monstruos, de Aurelia María Romero Coloma, una nueva visión sobre Francisco de Goya

Ganadora del III Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica.

Una novela sobre la fascinante vida íntima de Goya, sus facetas más ocultas y más tiernas, y sus ansias de libertad.
            La figura de Goya, tratada desde el punto de vista histórico, es una de las más apasionantes del arte universal. Esta novela aborda tanto aspectos personales del artista, su vida, amistades, familia, como los puramente pictóricos, haciendo hincapié en el proceso de su enfermedad, una patología que le dejó sordo y abocado a la incomunicación, fruto de lo cual surgieron muchas de sus pinturas más enigmáticas y tenebrosas, como las denominadas "Pinturas Negras". El grabado de Goya El sueño de la razón produce monstruos, tiene mucho que ver con el contenido de esta novela que indaga en una época negra de la historia de España. 
            A través del recorrido por la vida del artista, a partir de los años finales del S. XVIII, y hasta llegar a los días previos a su muerte, la autora profundiza en las ansias de libertad del pintor y, de la mano de los contemporáneos de Goya, nos introduce en el mundo interior del artista, sus deseos, su ansia por vivir, su sentido de la amistad, sus ambiciones, amores, y la faceta más tierna de su personalidad, que muchas veces ha quedado oculta, pero que surge aquí, con fuerza. Ambientada en los años que Goya vivió -entre los siglos XVIII y XIX- bajo los terribles reinados de Carlos IV y Fernando VII, en la época de la invasión francesa y la pérdida de las libertades, pero, a un tiempo, en el siglo actual, la autora nos conduce, en paralelo, a dos ámbitos espaciales y temporales bien diferentes, pero coordinados entre sí, trazando un cuadro de las costumbres de la época de Goya y, al mismo tiempo, de las investigaciones y estudios que, en el siglo actual, se hacen aún acerca de su obra y su personalidad. Novela histórica, porque los hechos narrados sucedieron en la realidad, en un pasado que la autora hace, sin embargo, presente, introduciendo al lector en el análisis del artista más fascinante de todos los tiempos.


La autora: AURELIA MARÍA ROMERO COLOMA

Publicó dos novelas históricas, Goya, el ocaso de los sueños, y Velázquez, la magia del espejo, en Ediciones Irreverentes, donde ha publicado los ensayos Franquismo y sociedad (Premio Internacional de Ensayo Rara Avis), y Las libertades de expresión e información y sus límites. Historiadora del Arte, autora de más de doscientos artículos monográficos sobre artes plásticas. Colabora en revistas especializadas, como Reales Sitios, Archivo de Arte Valenciano, Gades, Jábega, Boletín del Museo de Bellas Artes de Cádiz, Boletín del Museo Camón Aznar, y en prensa, en Diario de Jerez y en Publicaciones del Sur. Académica Numeraria de la Real de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras (Jerez). Autora del libro La infl uencia de la enfermedad de Goya en su pintura, entre otros ensayos. Ha publicado El mundo de Van Gogh a través de su pintura y su enfermedad. Primer Premio de Investigación Histórica Ramón Martín Cartaya por su Tesis de Licenciatura en Historia del Arte. Primer Premio de la Fundación Montero Galvache por su ensayo La imaginería crucífera en Jerez de la Frontera. Autora de veinticinco ensayos monográficos de historia del arte, entre los que cabe citar los dedicados a la pintura sevillana del S. XIX, editados por la Junta de Andalucía. Es abogada en ejercicio y Doctora en Derecho. Profesora de la Escuela de Prácticas Jurídicas de Jerez de la Frontera y del master de Acceso a la Abogacía de la Universidad de Cádiz.
Novela histórica editada por M.A.R. Editor

4/9/15

Relato "En la calla están ELLOS", de Miguel Angel de Rus

Siento pánico de salir. En la calle están ELLOS. Intento no escucharles, pero oigo sus opiniones, sus argumentos, lo que piensan de la vida; veo sus rostros abotargados por el alcohol, el aburrimiento o la estupidez, la posición de sus cuerpos y sus movimientos, toscos, brutales, como de humanos primitivos, lejanos en el tiempo; sus carcajadas ante los mismos chistes que rieron sus tatarabuelos, sus ropas intencionadamente feas, sucias, como si pretendieran competir en una pasarela de vagabundos, de bestias mal disfrazadas de humanos. Siento terror apenas disimulado ante esos padres que decidieron dar la vida a un ser deforme e incapaz antes que buscar una nueva oportunidad para engendrar un hijo bello, sano, normal, con posibilidades de vivir una vida plena. Se me aprecia sin esfuerzo el rechazo que me producen esas pieles tatuadas, como de integrantes de tribus primitivas, incultas y condenadas a la nada, con letras o dibujos sobre la pieles que envejecen, cuyos verdaderos significados desconocen, y sus caras de sana y alegre animalidad, desprovista de cualquier idea, sin el más mínimo atisbo de compresión de qué puede ser la trascendencia. Busco en sus ojos –a mi pesar- un destello de inteligencia, de comprensión, de alma humana, y encuentro miradas vacías, innobles, con menos destello de inteligencia que los ojos de los perros o los gatos, que siempre parecen tener esa mirada de comprensión, incluso a veces de desprecio.
Los lugares públicos me aterran, con las conversaciones repetidas y multiplicadas por miles sobre vaguedades y cosas de la vida, con los ojos de los replicantes perdidos en los escaparates, con esa falsa humanidad que no es sino una caricatura grosera y pobre de la verdadera, a la que sólo se accede mediante la comprensión, con esa mentirosa y tétrica careta de auténticos seres humanos que aterra por cuanto tiene de intento fallido.
Apenas me deleito con la visión fugaz y deslumbrante de la belleza de una muchacha, de sus ojos, de su sonrisa, de su alma aún no desgastada, o de un chico que aspira a ser el macho de la manada y tantea sus fuerzas con el entorno, veo la decaída presencia de quienes podrían ser sus padres, hundidos, convertidos en feos mamíferos a fuerza de perder día a día, intencionadamente, el brillo de sus rostros, de sus ojos, de sus almas; destinados por ellos mismos a no ser más que elementos intercambiables del rebaño anodino. A veces me pregunto dónde quedó la arrogancia de sus adolescencias, dónde el desparpajo de aquel momento en que se enamoraron para siempre antes de comprender que habían emprendido el camino del fracaso y que ya no eran capaces de reconducir sus vidas, en la pendiente de la miseria.
Paseo por las calles de mi infancia y todo es desolación; desaparecieron las antiguas tiendas en que los propietarios se afanaban por sobresalir de lo cotidiano, los talleres en los que el trabajo manual era digno, forjador de hombres humildes, pero hombres, los billares en los que formamos nuestras almas y creímos poder cambiar el mundo, o donde –al menos- mostramos esa aspiración, en grupos de machos jóvenes y exultantes, bellos, salvajes, destinados al todo, a la gloria, a los grandes actos, a la vida literaria o artística, y a la desilusión –sin saberlo-.
Recuerdo lo mejor de mi alma: el amor por la belleza, por lo sublime, por lo inalcanzable; una frase que descubrí en mi infancia y que me influyó para siempre: “vive como si fueras a morir mañana, construye como si fueras a vivir eternamente” se convirtió en guía de mi vida y en decepción ante mis fuerzas y las carencias de mi alma diluida entre mil impulsos. El ideal de la belleza era lo mejor de mi alma, por eso mi mala cabeza siempre deseó sólo lo inalcanzable, lo que algunos –tirando por lo bajo- hubieran definido como una unión mística, combatir hasta el último aliento incluso sin esperanza de victoria, sólo por la belleza del fragor del combate, crear de la nada algo distinto de la realidad gris y desapacible. Me pides que te cuente lo mejor de mi alma, y me desnudo para explicarte que por ello me rodeé de cuadros, de libros, de música, de terrazas al cielo, lejanas de la calle, de plantas y árboles siempre llenos de vida, y que dediqué cuanto tiempo pude a hablar con mis amigos muertos, que desde el papel y desde los años pasados, a veces los siglos, decían para mí las mejores palabras que sus cerebros supieron crear. Y si tuve una patria, o creí tenerla, fue la suya. Me pides que te hable de lo mejor de mi alma, y al recapacitar comprendo que sólo puedo amar las almas bellas, las mujeres bellas, los libros inteligentes, los edificios con estilo eterno, el teatro del que sales con lágrimas en los ojos o una sonrisa imborrable, la música de Mozart, que soy el enamorado de la ideal Hadaly y que sé que el barco que la lleva va irremediablemente a naufragar, porque he leído demasiadas veces esa historia y creo haberla entendido. Me instas a que aflore lo mejor de mi alma, y para hacerlo debo hundir la mano en el cieno de las fealdades, de las mediocridades, de mis terrores, de mis nauseas, de mis debilidades, y al sacar lo bello desde lo más profundo lo contemplo manchado de cieno y de insatisfacción. Y al explicarte cuanto me has pedido conocer, comprendo que quizá no haya nacido digno de ese ideal que ha marcado mi vida, pero que al pasar todo el tiempo en la busca, me ha dado sentido. Y si no encuentro el alma gemela con quien compartirlo todo, completamente, por la eternidad tan breve que nos ha sido dada, poco a poco he comprendido que seré yo mismo quién ansíe poner fin a unos días que tuvieron sentido con tan bellos ideales, y lo perdieron en el fracaso del logro.

Extraído del libro Extraña noche en Linares 


3/9/15

Relato "Hombre del hombre", de Fernando José Veglia

Desperté pasada la medianoche. Mi cuerpo, frío y sudado, temblaba. Palpé el velador, no lo encendí, y palpé la cintura de mi esposa. Estaba a salvo. Apoyé la cabeza en la almohada, seguro de que un mal sueño, que no recordaba, era la causa de mis temores y, cubriéndome el torso con sábanas y mantas, acurruqué inquietudes y ansiedades contra la cálida silueta que descansaba a mi lado.
            Mortecinas luces artificiales, inundando el dormitorio y anunciando que el amanecer estaba lejos, impedían que conciliase el sueño. Suponía que si dejaba de verlas, mi familia y yo, seríamos víctimas de alguien que nos acechaba. La intuición y los sentidos gritaban que la causa del repentino despertar era la presencia de una amenaza, de la mirada que golpeó mi rostro mientras dormía, de una silueta oscura que caminaba alrededor de la casa o de una respiración sofocada.
            Salté de la cama, atravesé el corredor a toda prisa y observé la pequeña figura de mi hijo descansando, respirando suave y pausadamente, ajena a todo lo que ocurría. La imagen calma no ahogó el ardor que me quemaba el rostro y el pecho. Una idea atravesó mi mente cual proyectil en llamas; la amenaza estaba dentro de la casa, acechándome en la oscuridad.
            Revisé, sin encender las luces, todos los ambientes. No encontré ningún rastro de la presencia que me hostigaba. Intenté convencerme de que debía calmarme y regresar a la cama; quizá todo fuese el producto de una pesadilla.
Sin embargo, un temor olvidado en la infancia, quizás ancestral, golpeó mi ánimo, paralizándome de pies a cabeza. El lobo. En algún lugar del jardín, agazapado o rondando, un lobo enorme, de pelaje gris característico, fuertes mandíbulas y ojos brillantes, olfateaba la adrenalina que expulsaba mi cuerpo excitado y los suaves olores de un niño y una mujer.
            Imaginé, bañado de horror, lo que esa bestia haría. Sentí que la cabeza me estallaba, que cada uno de mis músculos se tensaban hasta vibrar, que una película roja cubría las imágenes y que entre mis dientes apretados nacían hilos de sangre.
Observé, desesperado y moviéndome ágilmente, por las hendijas de todas las persianas. Nada. Sólo veía un frío jardín manchado de grises. ¿En dónde estaba?
Los músculos de mis piernas cedieron a la presión y caí sin poder asirme al marco de la ventana. Creyéndome herido, arrastré mi cuerpo hasta el baño. Escuché gritos, alaridos y el inconfundible jadeo animal. Estaba seguro de que la bestia había salido de su escondrijo y amenazaba a mi hijo. 

            Trepé con renovado ímpetu al lavatorio y vi, reflejado en el espejo, al lobo. A ese depredador que aparecía en los sueños infantiles y que nunca había podido enfrentar. A ese temor que, durante años, me persiguió en los pensamientos. Entonces, supe que todo estaba perdido.  

Fernando José Veglia dirige el Periódico Irreverentes http://www.periodicoirreverentes.org/  

1/9/15

Entrevista a Ángela Hernández Benito por Equipaje de amor para el silencio

"Uno no puede escapar a la inconsciencia de lo que lleva a cabo".

• P.- ¿Quién es el gato de la portada de Equipaje de amor para el silencio?
• R.-Es el gato que hace referencia a uno de los relatos, El ladrón de caramelos. También porque lleva en sí mismo el significado de proximidad, inteligencia y astucia.

• P.- ¿Las protagonistas de tu libro son principalmente mujeres?
• R.-Sí, y hay una razón; porque pienso que las mujeres toleran el dolor de forma autónoma a la vez que también pueden desarrollar una locura a causa del mismo, y eso da mucho juego para convertirlo en literatura.

• P.- A través del libro parece haber un hilo conductor, un cierto humanismo que ahora se encuentra poco en la literatura.
• R.-Ese humanismo es el ingrediente que le añade un intimismo que es capaz de darle la vuelta del revés como un calcetín a un ser humano.

• P.- .-¿En qué medida el libro tiene historias de amor y desamor?
• R.-En el fondo, en Equipaje de amor para el silencio, casi todas son historias de amor, porque el desamor que muestro conserva también una dosis muy grande de amor.

• P.- Aunque cada autor tiene una forma distinta de plantear la obra ¿Crees que hay una cierta sensibilidad femenina a la hora de crear?
• R.-Es posible, pero he leído obras de autores masculinos con muchísima sensibilidad también. No me atrevería a hacer esa división.

• P.- Por tu trabajo en la Casa Zorrilla, y por anteriores experiencias, siempre relacionada con la cultura ¿en tu obra se encuentran intereses culturales "elevados"?
• R.-Es posible que el trabajo condiciones un poco, es cierto que uno no puede escapar a la inconsciencia de lo que lleva a cabo, lo hace de una forma automática, involuntaria muchas veces, y además uno habla de lo que conoce.

• P.- De tu obra anterior a Equipaje de amor para el silencio ¿qué libro es el que destacarías principalmente y por qué?
• R.-Tal vez destacaría la novela Vendetta. Es una obra con una carga psicológica un poco negra, quizá por el contraste con el anterior libro, completamente blanco, Un cero a la izquierda. Casi me lo pedía el cuerpo.


Toda la información sobre el libro en http://www.mareditor.com/narrativa/angela_hernandez_benito.htm 

28/8/15

Presentación de Equipaje de amor para el silencio, de Ángela Hernández Benito, en la Casa de Zorrilla de Valladolid

La autora Ángela Hernández Benito, residente en Valladolid, aunque salmantina de nacimiento, Responsable de Programación de la Casa de Zorrilla de Valladolid, logró el Accésit de IX Premio Internacional Vivendia-Villiers de Relato. Ahora M.A.R. Editor publica su libro premiado: Equipaje de amor para el silencio.
            En Equipaje de amor para el silencio hay relatos intimistas, de estructura y estilo clásico, con temas cercanos, como la brevedad de la vida y la fugacidad de nuestras pasiones, nuestros miedos cotidianos, la incomunicación o el desamor. En estos últimos relatos es donde encontramos una mayor dosis de ironía, algo que aparece habitualmente a lo largo de la obra de Ángela Hernández Benito. En estas páginas compartimos la vida de protagonistas como una pareja que dona un riñón de su hijo muerto, que fue trasplantado a un joven que ellos conocen, y en el que ven bullir la vida de su hijo; mujeres que se enfrentan a la dureza de la vida laboral; relaciones especiales de algunas personas con ciertos animales domésticos; los amigos que nos van dejando y con su muerte la llegada de los recuerdos, y mujeres educadas para un tipo de vida que se encuentran con un mundo ha cambiado y deben adaptarse a él, superando barreras, dificultades, luchando a diario. Con Ángela Hernández Benito se comprueba que es cierto que las escritoras son más empáticas que los hombres y poseen un rango emocional más amplio.

La presentación de Equipaje de amor para el silencio, de Ángela Hernández Benito, tendrá lugar en el jardín de la Casa de Zorrilla. C/ Fray Luis de Granada, 1- 47003 Valladolid. El sábado, 5 de septiembre, a las 20.30 h.
            Con la participación de:
            -Paz Altés, directora de Publicaciones del Ayuntamiento de Valladolid
            -El escritor y editor Miguel Ángel de Rus
            -Y la autora, Ángela Hernández Benito

La autora: Ángela Hernández Benito
(Bogajo, Salamanca)
Reside en Valladolid. Fue directora del colegio Padre Damián durante varios años. Actualmente es Directora de la Casa-Museo de Zorrilla del Ayuntamiento de Valladolid.
            Tiene en su haber una treintena de premios literarios entre los que se encuentran: el premio de ensayo de la Revista de Escuela Española, el Antonio Reyes Huertas de Zaragoza, el José Rodao de Poesía, Rescatando la memoria, de MAPFRE etc. Cuenta con el Premio de los Amigos del Teatro 2013 por su labor en favor de la cultura.
            Ha publicado varias novelas entre las que se encuentran: La babuschka, Pelitre. Insecticida para chinches, Un cero a la izquierda y Vendetta. Ha participado en 26 antologías de relato, entre las que se encuentran Tras las huellas de Arsenio Lupin Mujeres en la historia, de M.A.R. Editor, y ha publicado el poemario La noche y la mentira



29/7/15

RELATO: El final de la liga, de Miguel Angel de Rus

La tensión acumulada durante toda  la tarde del domingo sobrepasó los límites soportables, y las masas de gente salieron hacia la plaza de Cibeles tocando el claxon de sus coches, lanzando potentes petardos y coreando el nombre de su ídolo, Valle Inclán. La transmisión televisiva por la cadena privada de mayor audiencia y por las principales radios españolas de la lectura dramatizada de la Sonata de Otoño había sido un éxito, y todos los hinchas de Valle Inclán, tras el clamoroso final de la interpretación, se lanzaron a la calle a mostrar su explosiva alegría.
Cientos primero; miles, después, llegaron a Cibeles; los más osados se lanzaron al agua de la fuente de la diosa, pero sólo uno, el más atrevido, fue capaz de subirse a la escultura y ponerle a la diosa griega al cuello una bufanda con los colores de su club, rojos y negros, el de los seguidores de don Ramón del Valle Inclán.
            Los hinchas coreaban cánticos rituales y recitaban poesías alusivas a la grandeza de su héroe. Allí estaban las principales cadenas nacionales y regionales de televisión con sus unidades móviles, preparadas para informar del glorioso momento, con el que abrieron los informativos de la noche, en los que un tipo repeinado y canoso, de traje azul y corbata amarilla, anunciaba con sonrisa triunfal el dichoso advenimiento de la fiesta literaria. Era la fiesta de las letras, a la que, en el momento de iniciarse la conexión, habían acudido más de doscientos mil madrileños y forasteros de toda la patria dispuestos a no perderse la fiesta anunciada.
            En esos mismo momentos, en la Plaza de Neptuno se reunían decenas de miles de ultras seguidores de Joyce, que celebraban la fiesta de las veinticuatro horas del Ulises, motivo por el cual se había cortado durante todo el fin de semana el tráfico de la principal avenida madrileña y docenas de autobuses esperaban en medio de la calle a que sus ocupantes acabaran la fiesta para volver a sus ciudades de provincias. Gargantas mayoritariamente juveniles coreaban “Ulises, Ulises, Ulises” y mostraban orgullosos al cielo madrileño las bufandas de su club, amarillas y marrones, con la silueta de Irlanda dibujada en el medio.
            En las aceras, grupos de muchachos con las caras pintadas de amarillo y marrón y la silueta de Irlanda dibujada en la frente, se agolpaban ante los puestos donde se servía vino blanco como orines de archiduquesa, cerveza fría y casquería en salsa. Todo bajo la mirada satisfecha de la delegación dublinesa.
            Una orquesta de cámara había improvisado su escenario en los jardines de un banco, y por los inmensos altavoces sonaban las más destacadas obras de la música clásica, las cuales llenaban el aire primaveral madrileño de un aroma de ilusión sublime y grandeza de espíritu. Aunque sólo estaban las cámaras de una de las televisiones locales y algunos reporteros radiofónicos no importaba que no se pudieran enviar más imágenes al mundo, los principales corresponsales de los medios escritos más prestigiosos del mundo tomaban notas sobre el acto para informar al planeta del glorioso acontecimiento. Todos los países de cultura esperaban el final de la liga literaria española, en el que cada club ofrecía lo mejor de sí, y el club del dublinés era especialmente seguido por la prensa internacional.
            Y Proust… Proust tenía su club, más modesto, en el barrio obrero de Vallecas. Era el club con menos asociados de la capital de España, pero el más elitista espiritualmente. Eran consideradas tradicionales en todo el sur de Europa las fiestas que se hacían frente a la Asamblea de Madrid y el Centro Comercial, alrededor de la fuente. Durante el fin de semana de cierre de la liga manaba agua con los colores del club, azules y dorados; los principales intelectuales independientes del país –los que no comían del pesebre de ninguna facción política-, acudían a leer fragmentos de la obra del autor francés; en una de las paredes de la Asamblea se proyectaban fotos del genio, y al mediodía y la media noche, durante un minuto, la imagen de su tumba, negra, en mármol, en el cementerio de Père Lachaise. Decenas de jóvenes aspirantes a la gloria literaria acudían vestidos como si fueran dandis de finales del S.XIX o comienzos del siglo XX, y las muchachas de las mejores familias procuraban no perderse la fiesta, para así conocer –en aquel ambiente sublime- a los que podrían ser futuros padres de sus hijos. Todos los años acudían, de forma gratuita, generosa, desinteresada, los principales tenores y las más importantes orquestas a coronar su carrera actuando en tan magna fiesta. En esta ocasión eran Yoyo-Ma y Bobby McFerrin quienes actuaban y llenaban las calles vallecanas con el sonido portentoso de la voz y del violonchelo interpretando el Andante del Concierto en Re Menor para dos mandolinas de Vivaldi. Los periódicos literarios y musicales del planeta habían enviado a sus mejores profesionales para informar y la prensa especializada en moda tomaba fotos y apuntes sobre el modo de vestir de los oficiantes, que, sin duda, sentaría cátedra durante los doces meses siguientes.
Los traductores de Proust celebraban su congreso anual, animados por el mejor armagnac, y no había niño que no pidiera un autógrafo a su traductor favorito. Una muchacha morena, esbelta, de poco más de quince años, sufrió un ataque de histeria al recibir la firma en su camiseta del más prestigioso de los traductores. Todo el mundo comprendió que no era para menos. De vez en cuando algún adolescente atrevido osaba pedir a uno de aquellos grandes hombres hacerse una foto que, sin duda, sería rápidamente ampliada y puesta en la pared de su habitación.
            Era el gran día de fiesta nacional, sólo había un pequeño grupúsculo que no celebraba los grandes acontecimientos literarios; una secta minoritaria, a la que nunca se prestaba atención en los medios de comunicación, y cuando se hacía era casi por obligación, de forma folclórica: los aficionados al fútbol. El Real Madrid acababa de ganar su trigésimo primera liga y sus pocos cientos de hinchas se habían repartido por una docena de cafés para celebrar –casi en la clandestinidad- su éxito. Parecía como si hicieran algo delictivo cuando coreaban bajito su frases rituales, “alirón, alirón”, “a por ellos, oé, a por ellos, oé”, “Raúl, selección” un grito que nunca se dignaban en reproducir los malditos medios de comunicación, siempre pendientes de los gustos mayoritarios, de la literatura, el teatro, la música clásica, la escultura y la arquitectura.
            –Si fuéramos más, nos harían caso, pero, ya se sabe, los medios sólo se preocupan de los libros y el arte, los gustos de la mayoría, de lo selecto.  –Se lamentaba un joven airado, apoyado en la barra del bar.
            –No hay respeto para las minorías –respondía un anciano que había dedicado cincuenta años de su vida a destrozarse la garganta coreando el nombre de su club, mientras devoraba en el rancio bar un plato de callos en salsa, acompañado de un buen vino manchego.
            De madrugada, los servicios de limpieza trabajaron denodadamente para recoger algunas partituras caídas en la Castellana, dos libros desencuadernados que se encontraban a los pies de la Cibeles y media docena de folletos en danés y noruego que habían quedado bajo la parada del autobús, en Vallecas. Los buenos hombres de chaleco reflectante siempre se quejaban de aquellas multitudes cultas.
            –Si todos los aficionados fueran como los del fútbol, otro gallo nos cantara. Esos sí que no manchan, tranquilitos, en sus cafés.
            Las furgonetas comenzaban a llevar a los puestos de prensa los diarios, en cuyas portadas las fotos de los homenajes a Proust, Joyce y Valle Inclán ocupaban el lugar principal, según la escuela literaria de la que fuera partidaria cada medio. 

RELATO EXTRAÍDO DEL LIBRO
Extraña noche en Linares, M.A.R. Editor http://www.mareditor.com/narrativa/LinaresRUS.html 
También puede leerlo en el Periódico Irreverentes http://periodicoirreverentes.org/2012/08/16/el-final-de-la-liga/
Y en http://www.miguelangelderus.com/2015/07/relato-el-final-de-la-liga.html 

22/7/15

M.A.R. Editor en la Semana Negra de Gijón 2015


M.A.R. Editor presentó en la Semana Negra 2015 su mejor novela negra y su proyecto Mujeres en la Historia dedicado a la recuperación de grandes mujeres, a través de la visión de destacadas escritoras. En la mesa, de izquierda a derecha José Luis Caramés Lage, Óscar Fernández Camporro, Pedro Antonio Curto, Miguel Angel de Rus, Salvador Robles Miras y Monserrat Suáñez.

¿Qué presentó M.A.R. Editor? Dejamos que lo cuente el periódico oficia de la Feria, A Quemarropa: "La actividad en la carpa del Espacio A Quemarropa finalizó por este año con la presentación de MAR editor, cuyo responsable, Miguel Ángel de Rus, acudió acompañados por Pedro Antonio Curto y cuatro de los autores de su catálogo: José Luis Caramés Lage, Óscar Fernández Camporro, Salvador Robles Miras y Montserrat Suáñez. El primero es el autor de Asesinatos con arte, en la que este profesor de literatura inglesa de la universidad de Oviedo presenta un relato de suspense en el que un asesino mata a músicos de una orquesta sinfónica por el placer de hacerlo y por componer unas escenas basadas en momentos de la historia del arte pictórico. Fernández Camporro, por su parte, es el creador de Regresa a Riverthree, libro que definió como "un western" ambientado en la actualidad en los Estados unidos, aunque los crímenes que recoge justifiquen su aparición en esta colección de género negro. Se trata de la segunda de las seis novelas que, aun contando una historia independiente, dibujan un mundo propio ambientado en un pueblecito de las montañas Rocosas. La exclusiva del asesino es la novela de Salvador Robles Miras, "escritor vocacional que escribe para aprender de lo que sé y de lo que no sé", tal y como se definió él mismo. Miras confesó su atracción por una de las condiciones del ser humano, la violencia, un elemento en el que bucea en esta obra, para la que, según apuntó, tuvo que meterse en la mente de un asesino. En este ejercicio aprendió que "desde la mente de un asesino, la sociedad es atroz". 



Completó la presentación Montserrat Suáñez con la segunda parte de Proyecto mujeres en la historia, en la que colabora con otras autoras para rescatar a mujeres que dejaron su impronta y entre las que se encuentran escritoras, periodistas, arqueólogas, luchadoras contra el nazismo y por los derechos civiles, etcétera. Según explicó, ya están trabajando en un tercer volumen que estará centrado en la Ilustración. y así finalizó esta jornada y se echó el cierre a la carpa por este año. Se hace extraño no invitarles a que nos acompañen esta tarde en alguna cita ineludible, pero no se preocupen, volveremos el año que viene. Seguro.


Como siempre, la carpa de conferencias estuvo llena.



Monserrat Suáñez y Vera Kukharava hablan justo después de la presentación del Proyecto Mujeres en la historia.



Los autores aprovecharon para hacerse una foto de grupo del final del acto, de izquierda a derecha José Luis Caramés Lage, Salvador Robles miras, Miguel Angel de Rus, Pedro Antonio Curto, José Manuel Fernández Argüelles, David J. Skinner y Monserrat Suáñez.

Caramés Lage, Salvador Robles Miras, Luis Sepúlveda, Miguel Angel de Rus y Óscar Fernández Camporro.


Los autores de M.A.R. Editor compartieron un rato de charla con otro de los grande de la novela negra, Carlos Salem


Y como no, no podía acabar la tarde sin una foto con Pedro Antonio Curto, José Luis Caramés Lage,  Óscar Camporro, Salvador Robles Miras, Juan Ramón Biedma, Miguel Ángel de Rus,  Monserrat Suáñez, y todavía por ahí, Carlos Salem.

21/7/15

Lecturas eróticas en Ediciones Irreverentes en EL PAÍS

Si algo tenemos que agradecerle a 50 Sombras de Grey, esa mala saga de novelas y pésima película, es que haya puesto de nuevo el foco de atención en la literatura erótica, haya conseguido que mucha gente reconozca, sin pudor, que practica lo que Luís García Berlanga llamó “leer con una sola mano”, y hasta que algunos lectores se atrevan a ir en metro con títulos como Memoria sexual de una estudiante a tapa descubierta, es decir, sin forrar el libro con el pudoroso papel de periódico. No solo eso, el afán por leer 'cosas sucias' va en aumento hasta tal punto que Scribd, la biblioteca digital que funciona como Spotify o Netflix, y que permite descargar a sus usuarios un ilimitado número de títulos por solo 8,99 dólares o 5,78 libras al mes, ha decidido retirar de sus 'estanterías' la literatura erótica y romántica debido a que la voracidad de los lectores de estos géneros hace que el negocio no les resulte rentable, ya que Scribd paga a las editoriales por cada libro leído.
Miguel Ángel de Rus, es escritor y editor de Ediciones Irreverentes, única editorial en España que cuenta con una colección de novela erótica, llamada Incontinentes. Miguel Ángel distingue entre dos fenómenos a tener en cuenta en este auge de la narrativa subida de tono. “Hay mucho cotilleo en Internet respecto a este género y la gente entra en nuestra página a ver libros. Putas de fin de siglo –escrito por el propio de Rus– es uno de los que cuentan con más visitas, pero tal vez es porque el título les provoca curiosidad. Sin embargo, esos no son los auténticos lectores. El aumento de ventas en erótica se ha incrementado desde el 'fenómeno Grey' en un 10% en librerías y en un 50% en Internet, y los compradores son en su mayoría hombres, contrariamente al resto de los géneros, en los que la mujer es la mayor consumidora”.

Autores contemporáneos y clásicos de la literatura erótica 
Lo bueno de la colección Incontinentes es que mezcla a autores de hoy con reediciones de clásicos. Entre las recomendaciones de su editor están: Voyeur (Incontinentes), una antología de relatos que gira entorno al voyerismo y al candaulismo –cuando alguien disfruta exponiendo a su pareja a desnudarse o a realizar actos sexuales con otras personas–. Hay relatos de autores clásicos como Pierre de Bourdielle o Charles Derennes y contemporáneos como Antonio Gómez Rufo, Álvaro Días Escobedo o el propio Miguel Ángel de Rus. Otra antología de la misma editorial es Relatos Fotoeróticos, inspirados y acompañados, cada uno de ellos, con una fotografía, y que trasladan al lector a distintos escenarios: el rodaje de una película porno, un club de intercambio de parejas o la solitaria habitación de un fetichista.
Decir deseo, de Pedro Antonio Curto (Incontinentes), es otra de las joyas de esta colección. El comentario que hace Antonio Gómez Rufo, en su prólogo, no puede ser más revelador: “Si algo puede afirmarse de Decir deseo es que estamos ante verdadera literatura, ante una novela que, de clasificarse en un género concreto, estaríamos minusvalorándola”. Un minero que va a morir contrata a una prostituta extranjera para pasar con ella los últimos días de su vida en un cobertizo abandonado. El lector sigue la historia desde dos puntos de vista: el de los protagonistas y el de un tercero, que los observa desde una cerradura.
Entre los clásicos más deliciosos, reeditados por esta colección, destacan Las hazañas de Un joven Don Juan, de Guillaume Apollinaire, que según de Rus, “es la conjunción perfecta entre erotismo e ironía extrema. Es muy desproporcionada, casi surrealista”. El libro cuenta la historia de Roger, el hijo de un matrimonio de la alta burguesía francesa, que pasa unas vacaciones en un castillo en el campo con su madre, tías y hermanas. Durante ese tiempo llevará a cabo todas las perversiones posibles, se acostará con todas las mujeres de la casa, excepto con su progenitora, y no quedará practica sexual sin experimentar. Acerca del matrimonio de Paulette o una buena pareja modernista, de los Vizcondes de Saint-Luc (Incontinentes) es otra de las más importantes novelas eróticas de todos los tiempos. Escrita a principios del siglo XIX, fue publicada de forma anónima y clandestina –con pie de imprenta falso, registrado en Quebec– porque por aquel entonces escribir o imprimir pornografía era ilegal en Francia. La nueva edición aparece firmada por sus traductores, padre e hija, que han elegido este apodo. El libro trata sobre las aventuras de una pareja liberal, en la Francia de principios del XIX: cambios de pareja, tríos, cuartetos y hasta un cura aficionado a la coprofilia.
Otras novelas que no deberían faltar en la biblioteca de cualquier erotómano que se precie son, a juicio de Miguel Ángel de Rus, Historia de O, de la escritora francesa Anne Descois, bajo el seudónimo de Pauline Réage; Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de LaclosRelato soñado, de Arthur Schnitzler. Estas dos últimas llevadas al cine, la segunda por Stanley Kubrick en la famosa Eye Wide Shut (1999). Schnitzler y Freud eran coetáneos, ambos vivían en Viena y parece que llegaron a una misma conclusión: el deseo no es deseo de algo, sino un vacío que intentamos llenar de formas diferentes, pero que nunca lo conseguimos.

Colección Incontinente de Erotismo: http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes.htm  

16/7/15

El autor ovetense José Luis Caramés Lage participa el sábado 18 en la semana Negra de Gijón, presentado por el escritor asturiano Pedro Antonio Curto

José Luis Caramés Lage, profesor Titular de Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo durante cuatro décadas, será uno de los autores de M.A.R. Editor que presentará su libro (Asesinatos con arte) el sábado 18 de julio en la semana Negra de Gijón
            M.A.R. Editor participa por segunda vez consecutiva en la Semana Negra de Gijón en julio de 2015. Esta vez su participación estará centrada en la novela negra y en la lucha de las mujeres por sus derechos a lo largo de la historia. La presentación de las novedades de la editorial tendrá lugar el 18 de julio en la Carpa Espacio A Quemarropa. Y contaremos con la presencia como presentadores de los escritores Miguel Ángel de Rus y Pedro Antonio Curto, y de los autores José Luis Caramés Lage que presenta la novela negra. Asesinatos con arte, Salvador Robles Miras, quien presenta la novela negra. La exclusiva del asesino, Óscar Fernández Camporro, quien presenta la novela Negra Regresa a Riverthree y Montserrat Suáñez, que nos informará del proyecto Mujeres en la historia (desde la guerra mundial hasta hoy). Compartimos carpa A Quemarropa y tarde con Juan Ramón Biedma, Luis Sepúlveda, Paco Ignacio Taibo, el homenaje a Jean Françoise Vilar con Jacques Aubergy, Lourdes Pérez y Ángel de la Calle y con Pablo Bueno y Alejandro Caveda. Y además, tenemos el homenaje a Milo Manara. Un lujo de tarde.

José Luis Caramés Lage: Universidad, novela y Asturias

P.- Cuál ha sido tu experiencia en la Universidad de Oviedo en estos años
R.- Tengo la medalla de oro de la Universidad de Oviedo en la que he estado como profesor 35 años y ahora sigo como Profesor Honorífico. Aquí estudié Filosofía y Letras en la rama de Filología Inglesa. Aquí presenté mi Tesis de Licenciatura y mi Tesis Doctoral y de todo ello me siento orgulloso. Siempre tuve vocación de profesor y he tenido la suerte de dedicarme a lo que me gusta. En la Universidad de Oviedo tuve buenos profesores y buenos alumnos y me he formado, con una buena basa conseguida en la Universidad británica, como docente e investigador.  La Universidad de Oviedo es una buena institución dentro de las universidades españolas. El contexto asturiano se encuentra en declive industrial y muchos profesionales jóvenes han emigrado. Yo resiento no haber podido formar un grupo de expertos en literaturas y culturas extranjeras dentro del cual nos ocupásemos, por ejemplo, de un continente como el africano. Pero mis alumnos más brillantes no han tenido trabajo en esta Universidad y se han marchado a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca, Alemania, Italia, etc., en donde han llegado a catedráticos de Universidad. Es decir, la Universidad española no respalda a los equipos de investigación, salvo grandes excepciones, sobre todo en las Ciencias Humanas. En estos momentos la Universidad española ha tergiversado la planificación de Bolonia y ha metido a los alumnos, docentes e investigadores en un mar de burocracias llenas de estereotipos que han maniatado a todo el sistema educativo universitario español haciéndolo incomprensible.
  
P.- ¿Ves vivo y activo el ambiente cultural de Asturias? ¿Y su universidad?
R.- Mi respuesta es no. En Asturias no hay un diseño cultural que provenga del gobierno asturiano. Hay cosas pequeñas y muy concretas que festejan al Principado y a sus logros, casi todos bastante antiguos. No se ve una inclinación institucional hacia la cultura, aunque es verdad que se ha hecho hincapié desde hace años en la música culta. De todas formas, es una comunidad sofisticada que desarrolla facetas culturales muy ligadas a la tierra y sin muchas miras hacia lo internacional. En la Universidad no se puede decir que exista un programa cultural establecido, aunque aparezcan, de vez en cuando, manifestaciones culturales.
  
P.- En tu libro “Reflexiones para crear ideas en el futuro de los Indignados” proponías ideas y conocimientos para los Indignados. ¿Estás siguiendo la materialización de sus planteamientos en Asturias?
R.- La verdad es que no veo nivel cultural en la mayoría de la gente que protesta. Los españoles no recogemos el conocimiento de la experiencia. Parece que nuestras ideas provienen de las nubes en donde crecieron según quien hable. Pero los sentimientos, a costa de que no se emplea la razón que ha experimentado, desbordan cualquier propuesta de sentido común que se realice. Esto lo vemos en los programas de televisión en donde todos los tertuliamos hablan al mismo tiempo, se interrumpen y no escuchan. España es un país que no escucha. Lo sabemos todo y no necesitamos que nadie nos cuente historias raras. Ya las sabemos todas. Claro, con esta mentalidad, la de “todo está inventado”, sin sentido común, sin experiencia que nos lleve a la adquisición del conocimiento, sin escuchar al diferente, sin diálogo, sin ganas de aprender, por muchas reflexiones que uno pueda hacer, de poco va a servir para modificar nuestro interés egoísta y lleno de un Yo que, en realidad, aunque no cabe en ningún lugar, está vacío.
  
P.- ¿Qué siente un intelectual, un hombre de universidad como tú, al participar en la próxima Semana Negra?

R.- La Semana Negra es una de las celebraciones culturales más importantes de Asturias. Se ha mezclado con el folclore, música, la verbena, pero les funciona bien y algo es algo. Creo que el intelectual debe ser una persona con deseos constantes de aprender, lo mismo que el profesor de universidad que debe abrirse a todo lo que pueda ser un aprendizaje. La novela negra es una forma de ver la realidad de la vida, una manera de reflejar un mundo de las ideas extraño, sorprendente, oscuro, barriobajero, lleno de gentes muy descolocadas y con mucha individualidad. Pero, es una perspectiva de la vida y nada fácil de percibir.  Los anglosajones, más que nadie los británicos, han creado este tipo de narrativa negra para reflejar la situación social del siglo XIX con la Revolución Industrial y todos sus problemas. Pero, además, han estudiado a la naturaleza humana, capaz de hacer cosas muy buenas y cosas horribles. Es algo que han realizado a través de sus experiencias y creo que es un mensaje muy provechoso para todos los humanos que saben y quieren leer cosas nuevas.  De aquí que la Semana Negra sea un lugar de encuentro muy constructivo. 

15/7/15

BASES del V Premio Incontinentes de Narrativa Erótica, convocado por Ediciones Irreverentes


1.- Podrán concurrir al premio aquellos originales que reúnan las siguientes condiciones: Ser novelas eróticas inéditas, o libros de relatos relacionados entre sí, y estar escritas en español. Tener una extensión mínima de 100 páginas y un máximo de 200 páginas, formato DIN A-4, a espacio y medio, Times, Arial 12 ó similar, por una sola cara, sin haber sido premiadas o hallarse pendientes de fallo en cualquier certamen.

2.- El premio para el ganador será la publicación por Ediciones Irreverentes de la obra y el correspondiente pago de los derechos de autor, el 10% sobre el PVP sin IVA.

3.- El otorgamiento tanto del premio como del accésit -si lo hubiera- supone que los respectivos autores de las obras galardonadas ceden en exclusiva a Ediciones Irreverentes S.L.. todos los derechos de explotación sobre esas obras en plazo marcado en contrato. Las obras participantes deberán ser originales e inéditas en España y tener libres los derechos de edición en España,

4.- Cada autor podrá presentar un máximo de una obra, enviando una única copia con páginas numeradas, mecanografiadas, y sin la firma del autor, sustituida por seudónimo escrito en cabecera, acompañada de plica cerrada, con el mismo titulo, que contendrá nombre y apellidos, domicilio, teléfono y correo electrónico del autor (obligatorio), así como una breve nota biográfica. La obra estará cosida o encuadernada.

5.- Los trabajos se enviarán por correo (no es necesario que sea certificado) a Ediciones Irreverentes, C. Martínez de la Riva, 137, 4ºA. 28018 Madrid. Indicando en el sobre: V Premio Incontinentes de Novela Erótica. El plazo de recepción de originales comienza el día 13 de julio de 2015 y expira el día 13 de septiembre de 2015. Se aceptará como fecha válida la consignada en el matasellos del sobre. Únicamente los participantes que residan habitualmente fuera de España podrán enviar su obra por correo electrónico, enviando la obra en word y un documento de word adjunto a modo de plica, al correo edicionesirreverentes@gmail.com  

6.- Si bien buscamos obras de erotismo en general y sobre todo con calidad literaria, teniendo en cuenta la especialización que se está dando en muchos foros de erotismo, Ediciones Irreverentes apreciará especialmente relatos y novelas sobre: Confesiones, Consentidores, Dominación, Fetichismo, Infidelidad, Intercambios, Sadomaso, Sexo Virtual y Voyerismo, entre otros subgéneros eróticos.

7.- Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres escritores. La obra ganadora será aquella que logre la mayoría de los votos. El veredicto del jurado será inapelable.

8.- El fallo será anunciado en la semana del 5 al 9 de octubre de 2015.

9.- La participación en esta convocatoria implica la aceptación de sus bases y del fallo del Jurado. No se devolverán los originales recibidos. Ediciones Irreverentes se reserva el derecho de hacer ofertas de edición a las obras que sin ser premiadas tengan calidad suficiente para su publicación.

10.- No podrán participar los ganadores de las 3 ediciones anteriores a la presente.

Bases del Premio en http://www.edicionesirreverentes.com/premios/NovelaErotica5.html 

La obra ganadora y quizá alguna de las finalistas serán publicadas en http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes.htm 

27/5/15

El último vagón, de Kalton Bruhl, según Pedro Pujante

En El último vagón, uno de los relatos sobre relaciones paternofiliales más tiernos y conmovedores que he leído en mucho tiempo –y que además da título al volumen-, Kalton Harold Bruhl (Honduras, 1976) expone su visión de la vida como un tren a través del cual vamos acumulando, transportando recuerdos. La metáfora puede igualmente servir para fotografiar un libro de cuentos breves, que como vagones se anudan unos a otros conformando un alargado entramado de piezas que se deslizan independientes pero compactas en forma de libro-tren por las vías de la literatura actual. Este es el caso de El último vagón, un libro de relatos que merecidamente quedó finalista en el VII Premio Internacional de Relatos Vivendia-Villiers.
No obstante, el libro que comentamos apunta en otra dirección. Los relatos de Harold Bruhl son minuciosos estudios de la mente humana. Con un incisivo sentido del humor y gran ojo clínico se adentra en el alma de sus personajes y los desmenuza desde su propio núcleo. Las historias breves que componen esta antología derivan por inciertos derroteros y el lector jamás adivina qué final inesperado le aguarda.
Muchos cuentos parecen participar de técnicas cinematográficas y presentan escenas, planos y secuencias que hacen trabajar nuestra mente a un nivel visual. Los temas que abordan muchos de los relatos coinciden: la maldad, la venganza y las oportunidades que nos ofrece la vida.
Por ejemplo en "Votos nupciales" asistimos a las vicisitudes de un feliz hombre casado que comienza a ser visitado por el fantasma asfixiante y voluble de los celos. En "Cuando desperté" el narrador nos relata una historia de enterramientos, heredera del mismoPoe, pero cuyo argumento Harold Bruhl ha sabido retorcer hasta hacernos ver que la literatura no tiene un punto de llegada determinado, sino que siempre puede dar un paso más. "El último concurso" es una historia moderna de fantasmas que emociona más que asusta. "La carta", quizá uno de los relatos más perfectos, es una rescritura de un famoso cuento de Cortázar, "La salud de los enfermos", pero que el autor hondureño ha sabido condensar hábilmente en una tensa y eficaz página.
Harold Bruhl es un gran contador de historias cortas (veintidós componen esta antología), que somete al lector a un tour de force de gran magnitud, que se mueve como un monstruo en un pantano por las turbulentas aguas del mundo abisal del relato breve y que sabe impactar con una escritura certera, precisa y cierta ironía bien calculada.

Pedro Pujante

Un descubrimiento de Ediciones Irreverentes, nuevo académico de la Lengua: Kalton Harold Bruhl

Descubrí al escritor Kalton Harold Bruhl en los tiempos en que Josefina Beneitez, directora de Radio Exterior de España, me dejó dirigir un programa, al que titulé Sexto Continente. (El Sexto Continente es el español, un continente que se extiende a través del planeta). Le concedí a Kalton el III Premio de relatos Sexto Continente, sobre Hiroshima; el IV, de Relato Negro, porque vislumbré al genio. No le conocía nadie. Poco después, ganó el Premio Centroamericano de Novela, que refrendaba que era un autor de lujo. Otro ganador del Premio Sexto Continente es Arquímedes González, también Premio centroamericano después. Publicamos en Ediciones Irreverentes dos fantásticos libros a Kalton Harold Bruh que la prensa especializada ni se molestó en echar una mirada, porque estaban ocupados con los coleguis, los anunciantes, y los libros de las 3 empresas más grandes, que pueden tener detalles: El último vagón y La mente dividida. En realidad, tampoco pareció importarle demasiado al distribuidor, a los libreros, y a los lectores. ¿Quién tiene tiempo para mirar una joya cuando te ofrecen 90.000 productos al año?

           Ahora, Kalton acaba de ser elegido miembro de la Academia Hondureña de la Lengua, así que ahora es miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española.
            ¿Lección de todo esto? Cuando veas un libro gilipollas en los medios de comunicación, en las listas de más vendidos, y a su autor sacándose fotos con Leticia Sabater y entrevistado en Tele 5, ni te inmutes. Sigue con tu obra, todo eso que ves será devorado por el tiempo, convertido en compost, abono para las plantas. Sólo la obra permanece. Quizá hayas publicado en Ediciones Irreverentes, Periódico Irreverentes o M.A.R. Editor y ni aún así le conozcas, aunque sepas de memoria de qué tratan El tiempo entre costuras y Sombras de Grey. Pues bien, piénsalo un momento. ¿Por qué no has leído las obras de autores como los que menciono? Ya, demasiada oferta, quizá.
            Hay editoriales que colocan los libros por palés en los supermercados, otras editoriales descubrimos a autores que han venido para quedarse para siempre... Aunque, en el fondo, da igual: todo es vanidad. Felicidades, Kalton. Y quien haya leído a la Dueñas y a Bucay en lugar de a ti, que se joda.
            No hemos venido aquí a hacer amigos, sino a dejar frutos para la eternidad. Aunque al leer esto te rías. Hay realidades que al no entenderse provocan una sonrisa.


Miguel Angel de Rus


III Premio Sexto Continente de Relato, http://www.edicionesirreverentes.com/SextoContinente.html
IV Premio Sexto Continente de Relato, http://www.edicionesirreverentes.com/SextoContinenteNEGRO.html