Pregunta.- Se estiman entre los 50 y 60 millones de muertos en la segunda Guerra Mundial. ¿Si el nazismo hubiera capitulado antes, habría ahorrado Alemania muchos sufrimientos y muerte a su pueblo o no era viable capitular?
R.- Claro que era viable capitular mucho antes para salvar vidas de ambas partes. La cúpula militar alemana sabía que la guerra estaba perdida tras las derrotas en Stalingrado y el norte de África, por eso trató de persuadir a Hitler de que debía negociar la paz. Hitler se negó y los militares cometieron varios atentados fallidos contra él, como en 1943 o la célebre "Operación Valkiria" a mediados de 1944: la purga masiva de oficiales como represalia anuló la oposición a Hitler y su obsesión de "victoria o muerte" causó millones de víctimas adicionales, la destrucción de Alemania y su capitulación incondicional, con la división de ese país, y de Europa, durante casi cincuenta años.
P.- Blitz trata de cómo vivieron las personas el bombardeo
por saturación de Dresde. ¿Tratas más de personas que de hechos políticos?
R.- El trasfondo político y militar sí lo resumo, pero los hechos políticos
incumben a los historiadores: la tragedia del bombardeo de Dresde y de ciudades
de ambas partes (Londres, Rotterdam, Hiroshima, etcétera) se comprende solo a
través de las vivencias de la gente corriente, porque cualquier lector se
identifica con un niño, un pintor, una bailarina, un anciano a punto de ser
deportado, o los animales de un zoológico.
P.- Afirman los estudiosos que en la Unión Soviética murieron unos 24
millones de personas, pero los grandes bombardeos sobre Dresde corrieron a
cargo de Inglaterra y EEUU. ¿Por qué?
R.- Porque Churchill (Inglaterra), Roosevelt (EE.UU.) y Stalin (la URSS)
acordaron atacar Alemania por dos frentes haciendo tenaza para rematarla: la
URSS por tierra desde el este, y los Aliados por aire desde el oeste, ahora que
podían sobrevolar Francia recién liberada sin ser atacados rumbo a Alemania.
Antes del Desembarco de Normandía y la liberación del territorio francés, no habría
sido posible.
P.- Algunos de los protagonistas de tu libro son los animales. Hay
imágenes que documentan su huida. Cuéntanos qué sucedió.
R.- Un "bombardeo de saturación" busca la destrucción total sin
distinguir entre blancos militares (como fábricas, arsenales o ferrocarriles) y
civiles (hospitales, escuelas, iglesias, museos o zoológicos). Alemania empezó
los bombardeos indiscriminados en Holanda, Francia e Inglaterra y hasta publicó
el "Blitz Baedecker" en 1942 (el Baedecker es una famosa guía turística)
para atacar ciudades sin importancia estratégica, solo con el fin de hundir la
moral del enemigo. Los Aliados respondieron ojo por ojo, y eligieron Dresde
como símbolo del arte y la cultura y porque estaba prácticamente intacta. El
Zoológico y sus animales, al igual que el circo de Dresde y sus animales,
sufrían la escasez de alimentos y personal (los hombres luchaban en el frente),
pero seguían abriendo cada día para mantener el ánimo y la sensación de
normalidad de la ciudad: por eso su destrucción, filmada por un empleado del
zoo, fue un golpe tan duro dentro de la tragedia que supuso el bombardeo. De
hecho, en una encuesta al terminar la guerra para preguntar a los habitantes
qué querían reconstruir primero, la mayoría dijo: "¡Devolvednos nuestro
zoo!"
P.- ¿Por qué se escogió para el bombardeo el inicio del Carnaval?
R.- Primero, había una carrera entre ingleses y soviéticos por ver quién
llegaba primero a Berlín (para eso, había que arrasar Dresde y otras ciudades
del este) y la Real Fuerza Aérea de Churchill se jugaba el prestigio; segundo,
esa noche era ideal pues no había tormentas ni nevadas previstas, y tercero,
porque el Carnaval es una celebración muy importante para los alemanes: todos
salen a la calle a reunirse y festejar.
P.- ¿Qué sobrenombre tenía Dresde y por qué?
R.- La conocían en todo el mundo como "La Florencia del río Elba" por
la riqueza de sus palacios, la belleza de sus templos, las colecciones de sus
museos, y porque Dresde era un centro cultural y académico tan importante que
era una visita obligada hasta para los extranjeros que recorrían los lugares
más célebres de Europa: Florencia, París o Roma. Varios pilotos británicos que
bombardearon Dresde habían visitado la ciudad antes de la guerra, y expresaron
su tristeza porque tenían la obligación de destruirla.
P.- Eres una prestigiosa autora de novela histórica que publica en
grandes editoriales de España, Italia y Portugal. ¿Qué te aporta ser la
ganadora del Premio Alexandre Dumas de Novela entre 344 novelas de 26 países?
R.- Personalmente, es un gran honor para mí; pero como el galardón es para
una novela y no para un autor, lo entiendo como una apuesta por el mensaje de
paz de Blitz, una declaración de concordia entre las naciones, y un
"NO" contra el sinsentido de todas las guerras. Por eso me alegra
mucho que Blitz se publique en el 80º aniversario del bombardeo de
Dresde y el fin de la peor guerra de todas, la Segunda Guerra Mundial... y
ahora que volvemos a vivir varias guerras espantosas.
P.- Vives en Hungría, un caso muy específico dentro de la Unión
Europea, un país que ha marcado su propio camino. ¿Ves en la Europa actual
tendencias destructivas que puedan recordar tiempos pasados?
R.- Lamentablemente no solo en Europa. Mi madre y mis abuelos fueron
expatriados y refugiados de la Segunda Guerra Mundial, y hoy día, como vivo en
Hungría, veo en persona los efectos de las guerras: en los años noventa
llegaron refugiados de la guerra de los Balcanes, a partir de 2015 eran cientos
de miles de fugitivos de Oriente Medio (justo a través de mi ciudad fronteriza,
Sopron), y en 2014 y desde 2022 un millón de refugiados llegó de Ucrania. El
corazón de Europa siente a diario, de forma directa, el impacto de todos esos
conflictos.
P.- ¿Ves algún paralelismo entre la actitud de los políticos actuales y
de los políticos de los años 30 y 40 del siglo pasado? De ser así, ¿cuáles?
R.- A pesar de los avances, siempre ha habido imperialismos y derivas
totalitarias, y continúan las conquistas territoriales por los motivos de
siempre: antes era por esclavos y metales preciosos; en los años cuarenta fue
por el "Lebensraum" demográfico y recursos como el petróleo de
África, y hoy siguen siendo los recursos naturales (fuentes de energía, tierras
raras, caladeros, tierras de cultivo): la máscara de la ideología varía según
cuál venda mejor su propaganda, pero el motivo siempre es la hegemonía
económica.
P.- ¿Blitz es una novela que te deja el alma acongojada o hay
alguna luz de esperanza al final del túnel?
R.- Blitz es pacifista e invita a la esperanza después del dolor, la
civilización tras la barbarie, y tender puentes necesarios para que los
enemigos se entiendan y se den la mano. Y por eso cuento también cómo Dresde se
convirtió en el momento y en el lugar exactos donde nació el diálogo para sanar
el odio entre los pilotos que la bombardearon, y los civiles que lo
sobrevivieron.
Ficha del libro https://www.mareditor.com/narrativa/Blitz_la_destrucci%C3%B3n_de_Dresde.html
