23/3/26

Entrevista a Asier Aparicio: “Pueritia es el terreno inmenso de la libertad humana, donde se juega la existencia”

 


Pregunta.- ¿Quién es Ventolino y por qué crear una saga de él?
R.- Ventolino es un duende de la zona noroccidental de nuestra Península; pertenece un imaginario colectivo que hunde sus raíces en el mundo celta. Ventolino, y otros personajes como las xanas, los malismos, la paparrasolla, los ojancos o los oricuernos, son personajes prexistentes en nuestra mitología, pero a los que nunca se les dotó de una historia (al estilo de los mitos griegos, por ejemplo); solo se les definió por sus características. En ellos encontré un vehículo fascinante para traer a colación, sin dar la espalda a nuestra tradición, muchos temas de interés actual, como la amistad, la adolescencia, la relación padres-hijos… incluso el dolor y la muerte. Así nació la saga de “Ventolino”, con siete títulos distintos recogidos en dos libros: Las aventuras de Ventolino y La era del Oricuerno. Sus protagonistas crecen, maduran y evolucionan al compás de los retos que las historias les plantean.


P.-¿Y por qué una precuela, de dónde surge la idea?
R.- Bueno, ante un río caudaloso uno no deja de preguntarse: ¿de dónde brota tanta agua? La saga de “Ventolino” desborda imaginación: en los personajes, en las tramas, en su geografía… Estamos ante un mundo creado, aunque no de la nada. La pregunta contemplativa ante cualquier universo es siempre la misma: ¿de dónde sale, cuál es su origen, cómo se formó? Y a eso responde La quinta.

 

P.- Macondo, Comala, la Tierra Media, Celama… Escritores muy importantes han creado su espacio dentro del universo literario, ¿por qué nace Pueritia?
R.- Pueritia es el territorio de “lo posible”. Pero no de “lo posible” gratuito, sino de “lo posible” trabajado. Es el terreno inmenso de la libertad humana, donde se juega la existencia; un espacio que no es un don sino una conquista, que se gana con esfuerzo, con pensamiento… con bondad. El lugar de “eso posible” que para muchos resultaba imposible, pero que alguien, con su voluntad, hizo real. Pueritia, en fin, es el lugar de los niños, esa edad fantástica (y que podemos prolongar) donde las ilusiones resultan plausibles y los sueños alcanzables. Siempre me ha gustado la frase: “Como nadie nos dijo que era imposible, lo hicimos”. Pues eso.

 

P.- Las aventuras de Ventolino y La era del Oricuerno, una saga con el apellido de “juvenil”, ¿qué te parece?
R.- Me parece un término acertado, aunque reduccionista. Si “juvenil” solo se entiende como etiqueta marcadas por la edad, Ventolino no es nada de eso. A veces el mundo editorial encorseta a sus lectores. “Ventolino” funciona muy bien en los colegios e institutos, no cabe duda, pero, como digo siempre, es una saga apta para todos los públicos. Si alguien piensa que con cierta edad ya llega tarde para leer “El principito”, “La historia interminable” o “Harry Potter”, no sabe lo que se pierde… Lo mismo ocurre con Ventolino.


P.- En el prólogo de La quinta se dice que muchos cuentos de hadas nacen de una realidad traumática… ¿De dónde nace tu fantasía?
R.- En efecto, la fantasía y la imaginación son herramientas evolutivas de la humanidad desde el principio. En los momentos en que nuestra historia quedó paralizada en uno de sus atolladeros, alguien proyectó una nueva idea, un nuevo sistema de organización social, otra civilización… y el camino se despejó. Existe una fantasía de evasión y otra de solución; “Ventolino” nace de ambas. En cuanto a La quinta, los orígenes de Pueritia, se inspira en el trauma de toda una generación, la de mis padres, que vivieron un país enfangado en el odio de una posguerra. El reto era difícil: aprender a olvidar sin olvidar. Es decir, asumir el odio, marcar un camino distinto, y mantener la tentación de su regreso muy a raya. Porque las razones del odio siempre vuelven, y, por desgracia, no faltan personas que, por unas u otras razones, tratan de avivarlas.

 

P.- ¿Por qué decidiste escribir La quinta en forma de teatro?, ¿crees que es una historia para las tablas?
R.- Soy un escritor versátil, cultivo todas las formas literarias. Y muchas veces no soy yo quien elige las historias, sino que ellas vienen a mí; no sólo eso, me susurran la forma que quieren adoptar. En el caso de “La quinta” (y del teatro en general) los personajes me ofrecían tal potencia dramática, que se comprometieron desde el principio a sostener su historia ellos solos, sin la ayuda de contextos o descripciones espurias… sin la verborrea de un autor. Creo que es una historia muy similar a las que contaba Buero Vallejo. Es más, justo antes de ponerme a escribir, cayó en mis manos su obra Irene, o el tesoro, y fue muy inspiradora.

 

P.- ¿Habrá más noticias sobre Ventolino… o es un tema agotado?
R.- ¡Agotado, nunca! No sé por dónde, pero presiento que Ventolino va a seguir contando cosas…

 

Ficha del libro https://www.mareditor.com/liliput/la_quinta.html

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